Gustavo Samuelian "Siempre me vestí diferente" En 2005 creó la etiqueta masculina Bolivia

Gustavo Samuelian "Siempre me vestí diferente" En 2005 creó la etiqueta masculina Bolivia

 Yo conozco a ese tipo, dijo entre risas Ringo Starr mientras señalaba una remera con su cara estampada. Siguió mirando los percheros del local de Palermo, y se fue después de comprar un pantalón camuflado. La anécdota la cuenta Gustavo Samuelian, dueño de la etiqueta Bolivia, que llegó para revolucionar el mercado masculino de indumentaria. Con barba poblada al estilo hipster, chaleco, jeans con botamangas anchas e infaltables Topper, no pasa desapercibido. Y es ese mismo look, ecléctico, el que quiere transmitir con su marca. La creó justamente porque no encontraba en el mercado lo que él estaba buscando. Cuando terminó el secundario estudió diseño de moda sólo unos meses en el Centro Argentino de Estudios de la Moda, y desde los 20 años trabajó en Motor Oil, primero como vendedor y supervisor, y luego en Bensimon. En 2005 se animó a algo más y, con dos socios, comenzó a dar forma a Bolivia.

¿Cómo nació Bolivia?

Tenía ganas de hacer algo propio y, de alguna manera, uní el deseo de mis viejos. Mi papá fue gerente de la galería de arte El Sol, de tapices. Y mi mamá hizo ropa toda la vida. Amalgamé el deseo de ellos y lo hice mío.

¿Y cómo se crea una marca?

Muy a pulmón, casi sin plata. Teníamos un local y comenzamos despacito, primero haciendo remeras. Una característica que tenía Bolivia al principio era que compraba mucha ropa militar y la customizaba. En eso me ayudaba mi mamá.

¿Qué buscabas con la marca?

A mí en general las cosas que veo no me gustan. Es raro que me encante algo. La única marca que me gusta mucho es Ralph Lauren, pero no me vuelve loco. Veo un saco y yo lo hubiera hecho distinto. Siempre tuve una forma diferente de vestirme, más raro, desde los 15 años. Usaba un saco verde loro de mi mamá, y no me importaba nada.

¿Cómo repercutía en tu entorno tu estilismo?

Chocaba. Tengo la teoría del síndrome del patito feo, de los chicos que se reivindican de grande, pero que lo pasaron mal. Mis amigos eran muy clásicos y me decían que no podría salir así vestido. Pero me gustaba otra ropa y cortarme el pelo distinto. Siempre fui buscando mi camino, mi lugar, y creo que tenía que ver con eso. También era una forma contestataria de decir las cosas.

¿Cómo llevaste ese concepto a una marca?

Siempre quise hacer ropa para mí. Sentía que había un público, gente que conocía y que quería usar otra cosa. Quizá la ropa ahora no es tan loca como era al principio, pero es distinta de otra forma. Porque cuando empecé tenía 30 años, y ahora 45. Uno va creciendo, tampoco es que ahora sea clásico, pero fui cambiando.

¿Cómo es el hombre que se viste en Bolivia?

Muy amplio. Chicos de 18 a 20 años y otros de 35, 40, con hijos chicos. Siempre hice mucho hincapié en la calidad. Cuando yo buscaba un bolso fucsia lo encontraba de plástico y pensaba, ¿por qué no hacerlo de cuero? Y es lo que estoy haciendo.

¿Cómo es el proceso de producción?

Estoy terminando el invierno que viene. Y la colección de verano ya se está confeccionando.

Para el invierno 2015 fabricaron alrededor de 80.000 prendas, y ahora hay 120.000 en proceso de producción para el próximo verano. En unos días abrirá su quinto local en Buenos Aires, y se multiplican las franquicias en el interior. Dice que le gustaría vestir a Mickey Rourke y Willem Dafoe. Pero está feliz porque, además de Ringo Starr, por sus locales pasaron Gustavo Cerati, Vicentico, Andrés Calamaro y Ricardo Mollo. Hace unos años, Jorge Lanata protagonizó su campaña publicitaria, y Alfredo Casero hizo unas fotos con su ropa.

También sueña con incursionar en el mundo de la gastronomía: para empezar, ya tiene registrado el nombre para un futuro bar: Chaco.

En su escritorio se apilan libretas Moleskine. Sus páginas concentran sus ideas, entre anotaciones y dibujos. "Ahora estoy aprendiendo a trabajar más ordenadamente, en mis cuadernos dibujo, separo los colores, y anoto los disparados que voy encontrando. Por ejemplo, veo un sombrero, un pin, y me dispara Lejano Oriente. En una feria de París compré una camisa boy scout de hace 30 años, y de ahí salió toda una colección que se fue hilando y que no tenía nada que ver con la actualidad del mercado. No estoy mirando las tendencias."

Alcanza con ver sus percheros: la paleta de colores es amplia, puede encontrarse desde verde militar, inglés o esmeralda hasta turquesa, fucsia y amarillo. Y las líneas están directamente ligadas a sus gustos personales: "Todo esto es muy caprichoso y egocéntrico. Yo uso chupín o este pantalón ancho, que ahora no ves a nadie con algo así en la calle. Pero lo estoy fabricando de vuelta. Bolivia está completamente atada a mí", dice.

Dice que usa barba desde cuando era una rareza, y que antes llevaba una cresta plateada en el pelo. Y así iba a buscar a sus hijos al colegio (es papá de tres niños). "Luego me separé y empecé a sentirme más grande para eso, y cambié el look." Pero hay mucho de niño en su oficina, decorada con Playmobil, muñecos del Increíble Hulk y de Bruce Lee, y hasta un Alex DeLarge, de la Naranja Mecánica. Todo muy personal.

¿Imaginaste el éxito que tendrías con Bolivia?

Lo deseaba, mucho, pero no sé si lo imaginaba..

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